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Nuestra historia comienza en 1978, cuando Don Fernando Sánchez García, procedente de Granada, llega a Marbella impulsado por una firme vocación farmacéutica y el deseo de contribuir activamente a mejorar la salud y calidad de vida de las personas. Así nace la Farmacia Sánchez García en el barrio de la Divina Pastora, donde desde sus inicios se apostó por una farmacia cercana, comprometida y orientada al paciente.
Desde el primer momento, Don Fernando entendió la importancia de una farmacia que fuera más allá de la dispensación, participando activamente en el cuidado del paciente mediante la indicación farmacéutica, el seguimiento fármaco-terapéutico y la colaboración con otros profesionales sanitarios. Esta visión le llevó a ser pionero en lo que hoy conocemos como Atención Farmacéutica, una filosofía que sigue siendo el pilar fundamental de nuestro trabajo diario.
Durante los primeros años, la farmacia desarrolló una marcada especialización en Formulación Magistral y Análisis Clínicos, con la apertura en 1982 del Laboratorio de Análisis Clínicos Sánchez García. En aquella etapa, tuvimos el privilegio de colaborar con algunos de los hoteles más emblemáticos de Marbella, elaborando fórmulas personalizadas y dando soporte sanitario a sus pacientes.
Trasladamos la farmacia a su ubicación actual, adaptándonos a las nuevas necesidades y reforzando nuestro compromiso con una atención más accesible y personalizada.
Se incorpora la nueva generación, con Marisa Sánchez Villafranca, aportando una visión actual y ampliando los servicios hacia áreas como la dermofarmacia, la nutrición y el asesoramiento en suplementación.
Damos un paso clave en nuestra evolución: pasamos a compartir la titularidad y nace Farmacia Albarizas, reflejando una nueva etapa en la que tradición y renovación avanzan de la mano.
Culminamos este proceso de transformación con la renovación integral del espacio, incorporando además tecnología de robotización que nos permite optimizar nuestros procesos y dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante: la atención personalizada al paciente.
Hoy, padre e hija compartimos la titularidad de la farmacia con un mismo objetivo: cuidar de cada persona que confía en nosotros. Nos sentimos profundamente orgullosos de nuestra profesión y de la trayectoria construida a lo largo de los años, basada en la confianza, la cercanía y el compromiso con la salud.
Creemos en una farmacia humana, donde escuchar, entender y ofrecer soluciones forma parte de nuestro día a día. Porque para nosotros, cada paciente es único.